Karla Megan: La noche que no pedí permiso

Karla Megan: La noche que no pedí permiso

Me quedé mirándome en el espejo más tiempo del necesario.

El sostén negro apenas contenía lo que tenía para ofrecer. El tanga dejaba el resto librado a la imaginación. Pasé la mano por mi cintura despacio, siguiendo la curva de mi cadera como si fuera la primera vez que la descubría. Había algo en esa noche que se sentía diferente. Eléctrico.

Sonó el teléfono. Era él. Llevaba semanas enviándome mensajes que yo respondía tarde. Esa noche contesté al primer tono.

—¿Qué estás haciendo?— preguntó.

Me miré al espejo. Sonreí.

—Nada que pueda contarte— dije.

—¿Puedo imaginar?

—Puedes intentarlo.

Aprendí esa noche que el deseo, bien usado, es el arma más poderosa que existe. Y que yo sé usarla mejor que nadie. Y también un poco suya. Solo un poco. 😈

← Volver al blog
Compartir: Twitter WhatsApp