Karla Megan: El baño que lo cambió todo

Karla Megan: El baño que lo cambió todo

Había sido una semana dura. Tres sesiones fotográficas en cuatro días, vuelos, hoteles, lentes y flashes. Cuando finalmente llegué a casa, lo único que quería era silencio, agua caliente y no pensar en nada.

Llené la bañera hasta el borde. Sales, espuma, una vela encendida. Me metí despacio, como si el agua tuviera que acostumbrarse a mí primero.

Fue entonces cuando sonó el teléfono. Era él.

—¿Molesto?— preguntó.

—Estoy en la bañera— dije, sin filtro y sin disculpa.

Hubo una pausa. Luego, su voz un tono más baja:

—¿Y qué tan grande es esa bañera?

Me reí. Una de esas risas que salen del estómago y te recuerdan que estás viva. Hablamos durante cuarenta minutos. Cuando colgué, el agua ya estaba tibia. Pero yo estaba más caliente que cuando empecé.

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